Un cuaderno con cuarenta años de manchas de grasa
Cuando la Abuela Rosa dejó la cocina del Restaurante São Roque en manos de su nieto Duarte, dejó también un cuaderno de tapa gastada, con cuarenta años de recetas escritas a mano — algunas completas, otras solo con "una pizca de esto, un chorrito de aquello", confiando en que la mano de quien cocina sabrá acertar sola.
Duarte llevaba más de un año queriendo poner las recetas en Mise en Place, para saber por fin el coste real de cada plato de la carta. Pero cada vez que abría el cuaderno para empezar, volvía a cerrarlo: eran más de cuarenta recetas, cada una con diez o doce ingredientes, y la idea de pasarlas todas al ordenador a mano nunca llegaba a caber en un día normal de trabajo.
Nuestros héroes
Duarte
Nieto de la Abuela Rosa, hoy dueño del São Roque. Aplazó el cuaderno más de un año.
Abuela Rosa
Autora de todas las recetas del cuaderno. Sigue apareciendo para probar la olla.
Bia
Ayudante de cocina. Fue quien sugirió fotografiar en vez de escribirlo todo a mano.
El trabajo que nunca llegaba a empezar
No era falta de ganas — era el tamaño de la tarea. Escribir cuarenta recetas, ingrediente a ingrediente, cantidad a cantidad, es el tipo de trabajo que siempre parece poder esperar a la semana siguiente. Y la semana siguiente también tenía su propio servicio de comidas y cenas del que ocuparse.
Fue Bia quien preguntó, un día, si no se podía simplemente fotografiar cada página del cuaderno con el móvil, en vez de copiarla a mano.
De la fotografía al borrador, sin escribir nada
En Mise en Place, el botón "Importar" en Platos y Preparaciones acepta exactamente eso: una fotografía (o un PDF) de una receta, tomada con el móvil. La aplicación lee la página, identifica el nombre del plato, los ingredientes y las cantidades, y crea enseguida un borrador — marcado como tal, para que nunca entre solo en los cálculos antes de que alguien lo revise.
Página a página, el cuaderno de la Abuela Rosa se fue convirtiendo en borradores dentro del catálogo: Duarte solo tuvo que confirmar cantidades, ajustar alguna que otra "pizca" a un valor exacto, y aprobar. Ninguna receta se quedó atrás — y ninguna tuvo que escribirse desde cero.
Imagen meramente ilustrativa
La IA lee la fotografía y propone un borrador — la última palabra siempre es de quien lo revisa.
Cuarenta recetas después, el cuaderno está a salvo
El cuaderno de la Abuela Rosa sigue en la estantería de la cocina, tapa gastada y todo — pero ya no es la única copia que existe de sus recetas. Están todas en Mise en Place ahora, con el coste calculado, listas para una ficha técnica, y a salvo del día en que una mancha de grasa de más decida que la tapa ya no aguanta más.
La importación de recetas por foto forma parte de la aplicación Mise en Place, donde el Restaurante São Roque también organiza el catálogo, calcula el coste de cada plato, e imprime la ficha técnica de cada receta de la Abuela Rosa — todo a partir del mismo catálogo digital.
¿Tu restaurante también tiene un cuaderno esperando a ser digitalizado?
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